Ruta del Cares

La Ruta del Cares está situada en el Parque Nacional de los Picos de Europa. Transcurre entre las localidades de Caín (provincia de León) y Poncebos (Principado de Asturias), atravesando el desfiladero que sigue el río en una de las rutas de senderismo más espectaculares que se pueden hacer en toda Europa.

Conocida como la “Garganta Divina”, la ruta, tallada literalmente en las rocas de las montañas, es un trayecto maravilloso de 12 kilómetros de longitud que dura unas 3 o 4 horas. Si se la hace ida y vuelta será de aproximadamente 24 kilómetros.

La ruta discurre por un camino de 1,5 m de anchura de media, con muy pocos desniveles, que bordea el acantilado con profundos cortados.

Los que vayan en coche y quieran hacerla sólo ida podrán contratar servicios de transporte o taxis, al final del recorrido para volver a sus coches.

Tened en cuenta que, aunque la ruta tiene 12 kilómetros, la distancia por carretera entra Caín y Poncebos es de más de 100 kilómetros.

Un dato curioso sobre la Ruta del Cares es que hay fuentes que afirman que la ruta empezaba originalmente en Posada de Valdeón, son 10 kilómetros más que merecen mucho la pena. Y luego uno puede quedarse a pernoctar y seguir disfrutando del Valle de Valdeón que es realmente espléndido.

A mí, personalmente me gusta hacerla desde Poncebos hacia Caín, donde se come de maravilla, y luego seguir a Posada por el antiguo camino que unía los pueblos.

La diferencia de empezar por Poncebos es que por esta vía el tramo inicial tiene una ligera pendiente inicial de 2 km. Pero nada fuera del normal, y mejor hacerla en ascenso que en descenso, dado lo resbaladizo que de las rocas.

ALGUNAS CONSIDERACIONES

La Ruta del Cares es ESPECTACULAR, cada vez que la he hecho lo he pasado divinamente.

Lo ideal es hacerla tempranito, más si es verano, y con tranquilidad para poder disfrutar de cada vista y de los pequeños detalles de esta maravillosa senda.

Aunque el trayecto no tiene mayores dificultades hay que ir con mucho cuidado.

Como bien la describe Monchi Fernández, montañero con años de experiencia en recorrer los Picos de Europa:

Es una ruta de montaña, si hace mal tiempo se puede complicar mucho. El agua puede deslizar piedras, y también puede haber ganado por encima que tire las piedras. El peligro real de la Ruta del Cares es lo que hay por encima”.

Los que la hagan ida y vuelta deben tener un mínimo de preparo físico. Y ¡OJO! Esta ruta no es recomendada para niños y niñas menores de 12 años.

El camino no dispone de barandillas y en la mayoría del recorrido el suelo está lleno de piedras sueltas con lo que es muy fácil desequilibrarse.

La senda es tan encantadora como impredecible, se debe hacerla con precaución y estar muy pendiente de posibles desprendimientos de rocas de las laderas y no olvidarse de que se está caminando al borde de un precipicio.

Pues ahora sí, ¡al lío vamos!

LA RUTA

Arrancamos desde el aparcamiento que está al pie del funicular del Bulnes. Seguimos el camino que hay a nuestra izquierda y vamos en busca del inicio de la ruta.

La pequeña cuesta de acceso ya nos sirve para ir calentando motores porque los primeros kilómetros de la senda son de subida.

Tras unos 600 metros veremos un sendero que atraviesa el puente de La Jaya, que pasa al lado de una casa con el mismo nombre.

En la bifurcación que hay en este punto tomamos el camino a la derecha, que nos llevará hacia el desfiladero del Cares.

Pateados los primeros 2,5 kilómetros empieza el tramo más durillo de la ruta, donde el camino nos hace subir y bajar por la ladera del monte durante la mayor parte del recorrido. Pero las diferencias de nivel no son muy altas, ni las pendientes muy pronunciadas.

La subida finaliza más o menos en el kilómetro 3,5, a la altura de Los Collados.

Las vistas desde allí son extraordinarias. Podemos divisar picos impresionantes y es también donde veremos las ruinas de las antiguas cocinas que servían a los trabajadores que hicieron el canal.

Desde este punto se bajan unos metros y el recorrido se hace más ameno y discurre por un plano muy cómodo para caminar.

En el kilómetro 7, aproximadamente, dejamos las tierras asturianas y entramos en tierras de León.

A partir de aquí, desde mi punto de vista, es donde empiezan los parajes más espectaculares de esta espléndida ruta.

Según vamos avanzamos por el tramo leonés, la garganta se va estrechando,  así  que  todo  cuidado  es  poco. A los 8 kilómetros cruzamos el río por el puente Bolín, de unos 60 metros.

Aquí hay una fuente natural, la única de la ruta, en la que podemos aprovechar para refrescarnos y llenar las cantimploras. El puente se construyó tras haber sido destruido por una roca el anterior puente de Trea, en 1944.

Unos 400 metros más adelante volvemos a cruzar el río por el puente de los Rebecos, que está en una de las zonas más estrechas e de la senda.

Seguimos los zigzags bordeando el desfiladero, cruzando túneles, observando chorros de agua que caen entre las rocas, rebecos, cabras, buitres y disfrutando de unas vistas estupendas desde todos los miradores naturales que están por el camino.

Os garantizo que uno no se aburre en este recorrido.

El último tramo, antes de llegar a la presa de Caín, transcurre por una serie de túneles excavados en la roca caliza.

Las vistas desde las ventanas son bellísimas y con el ruido del agua haciendo banda sonora os podéis imaginar la maravillosa experiencia que es poder disfrutarlas de este escenario mágico.

En el kilómetro 12,3, aproximadamente, habremos llegado al pueblo de Caín donde hay muchos bares y restaurantes donde se podrá descansar, disfrutar de una estupenda comida.

En este punto uno puede seguir hasta Posada de Valdeón (por el Camino del Bustio -antiguo Camino Real– o por la carretera) o bien hacer el recorrido de vuelta a Poncebos.

Para los que tengan más tiempo disponible aconsejo seguir unos días más para descubrir el Valle de Valdeón, que está dentro del territorio del Parque Nacional de los Picos de Europa. ¡Os va a impresionar!

Hay muchas más rutas que hacer, patrimonio histórico que visitar y actividades de turismo activo y aventura. Os dejo algunos ejemplos:

El Canal de Cares

La Garganta del Cares fue llamada la Garganta Divina por Diego Quiroga y Losada, Marqués de Santa María del Villar, en la que para ver el cielo hay que mirar perpendicularmente hacia arriba, tal es lo cerrado del paso” (Paco Ballesteros).

La Senda del Cares, Ruta del Cares o Garganta Divina (de estos tres modos es conocida) aunque tuvo trazados mucho más antiguos al actualmente conocido y de una gran dificultad y peligrosidad, en la actualidad es recorrida todos los años por miles y miles de personas.

La construcción de los canales se llevó a cabo entre los años 1916 y 1921. Fueron escavados entre las rocas de la montaña, en un lugar escarpado y con condiciones climatológicas muy complicadas.

Su construcción conllevó un arduo trabajo realizado por más de 500 empleados de los cuales 11 fallecieron en consecuencia de la dureza de esta labor.

La Ruta del Cares fue abierta posteriormente, entre 1945 y 1950, debido a la la necesidad de que los operarios de la central hidroeléctrica de Camarmeña pudiesen acceder a los canales de agua, para su mantenimiento y limpieza.

En esta complicada obra trabajaron más de 45 personas. Al igual que la canalización, la senda está tallada en la roca, a 50-60 metros de altura sobre el río Cares.

Para poder cruzar de una roca a otra, además de puentes, se tuvieron que abrir unos 73 túneles, muchos de ellos concentrados entre el segundo tramo de la ruta y en el último kilómetro antes de llegar a Caín.

Gracias a esta senda, los habitantes de Caín que no gozaban de carretera por entonces, pudieron servirse de esta ruta para comerciar con el concejo de Cabrales pudiendo transportar sus pertrechos mucho más fácilmente a través de este camino.

En 2012, uno de los tramos del camino quedó destruido debido al desprendimiento de una gran roca en la conocida como “La madama de la huertona”. No habiendo otra vía alternativa para el senderismo, la ruta se quedó interrumpida por completo.

Para unir ambos lados de forma rápida se optó por construir un puente con tablas de madera: la pasarela de Los Martínez.El nombre de la pasarela hace honor a la familia Martínez, una saga de montañeros, guías y guardas de los Picos de Europa.

Su construcción fue complicada, los operarios tuvieron que estar colgados en el vacío a 80 metros de altura. Acercar el material de construcción también fue difícil, el terreno es demasiado agreste, por lo que se ayudaron de un helicóptero.

Actualmente La Canal o El Canal del Cares es la misma ruta de 12 kilómetros que sigue funcionando y que transporta las aguas desde Caín hasta Camarmeña a través de 71 túneles para, posteriormente, transformar la fuerza de su caída en energía en la central eléctrica de Poncebos.

PERFIL DE LA RUTA

Longitud: 12 km aproximadamente (24 km ida y vuelta).

Duración: 6 horas (se puede hacer más rápido, pero es que yo hago muchas paradas para las fotos).

Dificultad: fácil

Desnivel: Prácticamente llano todo el recorrido, salvo algún tramo con un desnivel de 300 de ascenso y 160 de descenso.

Altitud máxima: 521m

Altitud mínima: 207m

ALBUM DE FOTOS DE LA RUTA

FUENTES

Guía de Asturias

La guía definitiva para hacer la Ruta del Cares

ENLACES DE INTERÉS

Ruta del Cares: Posada de Valdeón-Poncebos

Ruta del Cares: Poncebos-Caín

Historia del Canal del Cares

Imágenes de la construcción del Canal de Cares

Ruta del Cares: Valle de Valdeón

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