Taramundi, la villa forjada en hierro

Seguramente Taramundi os sonará, aunque algunos no sepáis dónde está ubicada. Eso será porque alcanzó fama internacional por la fabricación artesanal de cuchillos y navajas. De hecho, por ese motivo decidimos conocer la villa y menuda sorpresa nos llevamos. Es un pueblín de cuento rodeado por un bellísimo entorno natural y lleno de historia, sabores, artesanía, colores y tradición.

Esta pequeña villa, capital del concejo del mismo nombre, se encuentra en el extremo occidental del Principado de Asturias, rozando la frontera con Galicia. Es famosa por su cuchillería, pero os garantizo que sus atractivos van mucho más allá.

Es el núcleo de población más importante del concejo y conserva una gran variedad y cantidad de acervo arquitectónico, etnográfico y también natural, que hacen de la villa una parada obligada para los visitantes de la comarca.

Su relación con el hierro viene de tiempos inmemoriales. La abundancia del agua, los yacimientos de hierro y la riqueza forestal de la zona han sido clave para la explotación de este metal por todas las civilizaciones que allí se asentaron o transitaron.

El municipio de Taramundi pasó por muchas ocupaciones y transformaciones a lo largo de su historia. La vida humana en el concejo se remonta al periodo epipaleolítico (13mil a.C. al 10mil a.C.). La cultura castreña se origina a principios del primer milenio y se extiende hasta el siglo III d.C. Los astures y galaicos transitan por estas tierras entre la Edad del Bronce a la Edad del Hierro

El territorio fue dominado por los romanos, perteneció a la diócesis de Mondoñedo, formó parte de la Corona de Oviedo, fue donada a la diócesis ovetense y, finalmente, en 1584 se independiza y pasa a formar parte en pleno derecho del Principado de Asturias.    

Muchas de estas huellas se pueden conocer “in situ” paseando por sus calles, visitando los monumentos o probando su gastronomía.

El CarBayo do Poyo

Llegando a la villa lo primero que nos ha llamado la atención fue una escultura de un roble (carbayo) en el medio de una mini rotonda. Es una talla de madera creada por el escultor Legazpi a partir del roble centenario original (cortado en 1998).

Confieso que nos fuimos a Taramundi por mera curiosidad y nos quedamos boquiabiertos con la belleza del lugar donde está enclavada y sus atractivos.

El lugar y el motivo de que plantasen el Carbayo do Poyo allí tiene una gran importancia, dado que fue un acto conmemorativo a la independencia de Taramundi de Castropol, en el año de 1584. Además, la plaza donde está ubicada el Carbayo también era el lugar de encuentro de l@s lugareñ@s y donde “se impartía justicia” bajo el antiguo árbol.

Iglesia San Martín

A la derecha del Carbayo hay unas escaleras que nos llevan hasta la iglesia Parroquial así que por allí subimos.

Desde luego es una construcción que destaca en la villa y se la ve desde cualquier punto de las afueras. Una pena que no hemos podido entrar porque estaba cerrada.

Fue construida en 1714 y consta de tres naves, sacristía y campanario.

La torre actual fue puesta en 1952, después de que un rayo destruyera la original. Su interior está compuesto de seis retablos (estilos: neoclásico, modernista, barroco del siglo VII y rococó).

Salimos de la iglesia por la otra entrada directamente en la plaza donde se encuentra el Monumento a Don Manuel Lombardero Arruñada, que, por cierto, tiene una historia muy interesante.

Plaza Manuel Lombardero

La estatua, inaugurada en 1951, está dedicada al maestro taramundés (1852-1919) que fue docente más de 40 años en Taramundi. Su importante labor incluso fue reconocida por el rey Alfonso XIII, que le nombra Caballero de la Orden Civil de Alfonso XII en 1912.

Lombardero convirtió a la escuela de Taramundi en referencia en la comarca. Al cumplir el 30 aniversario de su muerte, sus antiguos alumnos del centro, que habían emigrado a La Habana, deciden reconocer la gran labor de su maestro encargando la confección de un busto, que se esculpió en Cuba, para luego enviarlo en barco a su villa natal en España.

El monumento consta de un pedestal de granito sobre el cual se encuentra un busto en bronce y es considerado el único homenaje escultórico a un maestro de enseñanza primaria que se conserva en España.

Tal hecho me ha dado lo que pensar porque, al fin y al cabo, el profesorado de primaria es tan esencial en nuestra formación que me espanta saber que poco se les reconoce. Hay que homenajearlos más a menudo.

La Rectoral

Seguimos subiendo por la calle Redondela, tomamos a la derecha en la bifurcación y llegamos al Hotel La Rectoral que también tiene su historia aparte de unas vistas impresionantes del pueblo.

La Rectoral es la antigua casa del cura y actual hotel rural. Se convirtió en una referencia internacional por ser uno de los núcleos pioneros del turismo rural en España cuando apenas nos sabíamos este concepto.

En 1986 el Principado de Asturias decidió apostar por el turismo en las localidades rurales y el Hotel Rectoral fue uno de los experimentos pilotos en este sentido.

Se apostó por un modelo de desarrollo sostenible en una zona deprimida donde el turista pudiera disfrutar, además de una buena acomodación, de rutas a pie, en bici, oferta cultural, de la cocina tradicional y las tradiciones.

O sea, que podemos afirmar que fue en Taramundi donde se originó el turismo rural de España.

Desde luego el proyecto ha logrado su objetivo. La Rectoral goza de buena salud y sigue fiel a los principios que le dieron origen.

Estuvimos un buen rato allí caminando, respirando aire puro, vislumbrando este verde intenso de las preciosas montañas de Asturias y pudiendo fijarnos en detalles de la arquitectura de la villa de Taramundi.

Los sabores

Tras hincharnos de sacar fotos en La Rectoral volvimos a bajar por la calle Redondela, ahora más interesados en descubrir qué había en las muchísimas tiendas que llenan los dos lados de la calle.

Entramos en muchas de ellas y no nos hemos podido resistir a probar, y comprar, los productos locales que tenían una buenísima pinta.

Mermeladas, miel, embutidos, licores, pastas…. todo un paraíso para los golosos. A mí me encanta entrar en los establecimientos porque además de poder vislumbrar todo lo que se produce en la tierra te da la oportunidad de conocer lo local y los locales, las gentes son lo mejor.

Los quesos de Taramundi, como los de todo este concejo, son espectaculares. Como dicen l@s paisan@s: «son uno de esos productos que han de madurar sin prisa».

De hecho se nota que pasan de la mesa de la sus cocinas a los expositores de las tienda porque no pierden ni una pizca de su sabor artesano. Por cierto, el queso de nuez y avellana que se produce allí es al único queso en España que contiene frutos secos.

La artesanía local también es preciosa, me enamoré de las las pequeñas piezas hechas en madera y hierro.

Hay que tener mucho arte, y delicadeza, para trabajar con un material tan «duro» y sacar unas figuras tan monas.

Y cómo se nota que en Taramundi la creatividad rebosa por los poros de l@s lugareñ@s. Toda la villa está peculiarmente «decorada» con neumáticos, macetas y dibujos hipercoloridos por las casas, muros y calles.

Las ventanas y los jardines de las casas están habitadas por muñecos de lo más simpáticos hechos con macetas pintadas con caretos y personajes divertidos.

Y como no hablar de las navajas, que tamibén son puro arte. ¡Y sí, la respuesta es sí¡ No me resistí y me compré una, seguro que os estabais preguntando. Hay para todos los gustos, puedes personalizarlas como te plazcas y su calidad es… la mejor. Y tiene su porqué. Abro un paréntesis para que sepamos un poco más del origen de esta tradición artesana por estas tierras.

Los “ferreiros”, artesanos del hierro, elaboraban todo tipo de utensilios y herramientas aunque la producción de cuchillos y navajas fue la que más se desarrolló a lo largo de los siglos XVIII y XIX. A principios de los novecientos el concejo contaba con más de cien talleres de artesanía.

La llegada de la metalúrgica e industria moderna hizo con que se abandonara la elaboración de utensilios tradicionales y la actividad estuvo a punto de perderse. Pero gracias al desarrollo del turismo rural, la fabricación de navajas y cuchillos se erigió y a días de hoy se mantiene como una de las actividades económicas más importantes del concejo de Taramundi.

Volviendo al paseo, entre las charlas y degustaciones en las tiendas descubrimos que había un Castro en Taramundi. No teníamos ni idea, así que nos indicaron cómo llegar y allá fuimos caminando hacia las huellas que ha dejado la cultura castreña en Taramundi.

El castro de “Os Castros”

El Castro está prácticamente dentro de la villa, desde la plaza del Poyo hasta el Castro son menos de 300 metros, cuatro minutos caminando. La entrada es libre. Sí, lo habéis leído bien no se paga nada, es gratis del todo.

El yacimiento es conocido como “Os Castros”. Fue catalogado en 1969 por José Manuel González y es uno de los mayores de las tierras interiores de Navia-Eo con unas 2 hectáreas de superficie.

La primera intervención arqueológica se da en 1992 bajo el mando de Elías Carrocera y es a partir del año 2000 cuando se hacen los trabajos más importantes, conducidos por los arqueólogos Alfonso Menéndez Granada, José Antonio Fanjul Mosteirín y Ángel Villa Valdés.

Las excavaciones revelan que el poblado de Taramundi fue fundado durante la Edad de Bronce y ocupado durante la Edad de Hierro hasta la llegada de los Romanos (siglos I y II d.C.).

Entre las construcciones encontradas están varios tramos de muralla, una sauna romana, tramos de calles, fortificaciones de diferentes épocas, fragmentos de habitaciones, más de una docena de edificios y otros hallazgos como un puñal con funda de madera de la época prerromana.

La ubicación del castro está en el centro de un valle, paso intermedio entre la ría de Eo (importante puerto comercial de la época romana), la Terra Chá de Lugo y el suroccidente de Asturias.

La visita la hacemos recorriendo un itinerario acondicionado con pasarela de madera con paneles explicativos y, hace poco, se incorporaran audioguías a las visitas que pueden ser alquiladas en la oficina de turismo de Taramundi.

Casa Museo de la Cuchillería Tradicional de Taramundi

L@s que han llegado hasta aquí podéis apreciar que nos tiramos la mañana perdiéndonos en la villa atrapados por sus atractivos, luego nos paramos a saborear los productos artesanos locales y por la tarde nos paseamos por Os Castros muy entretenidos leyendo las placas con su historia.

En este momento nos acordamos del verdadero motivo que nos llevó a la villa y nos dimos cuenta que nos faltaba visitar el museo y la navaja más grande el mundo. Así que nos apresuramos de camino al Museo de la Cuchillería Tradicional de Taramundi, que está ubicado en Pardiñas, una aldea muy cerquita de Taramundi.

Allí se encuentra la navaja más grande del mundo y, por supuesto, nos sacamos unas cuantas fotos para registrar el momento tan especial. La navaja está fabricada a escala de una real, mide siete metros y veinte y pesa 1.500 kg. Además, el lugar es prácticamente un mirador con una panorámica muy bonita del valle.

El museo, que ha ido creciendo en contenidos y espacio poco a poco, es un paseo didáctico sobre la vida y cultura de los ferreiros y también de la historia de los cuchillos y navajas de Taramudi.

Allí exponen piezas de la cuchillería tradicional, cuentan acerca de su proceso de elaboración y la importancia de la villa como enclave productor y comercializador de este típico producto artesanal. El objetivo del museo es conservar, revalorizar y transmitir a sus visitantes la importancia de este legado. 

Otros lugares y actividades de interés en Taramundi

Terminado el día de exploración, porque no daba para más, nos dimos cuenta que el tiempo que habíamos planificado para estar en Taramundi nos quedó corto.

Os dejo dos sugerencia de rutas, por si tenéis la suerte de poder visitar la villa con mucha más tiempo que pudimos nosotros.

Nos faltó visitar el interior de la iglesia de San Martín, el Museo del Telar, hacer una caminata dedicada a las fachadas señoriales, y, personalmente para mí muy importante, poder disfrutar de las rutas de la zona.

Aparte de todo lo bueno ya visto que nos ofrece Taramundi, resulta que está en un concejo precioso, literalmente sacado de un cuento.

A muy pocos quilómetros de la capital podemos conocer a verdaderos tesoros que hemos podido visitar y nos ha gustado mucho.

Os dejo una pequeña lista de algunos lugares que hemos tenido el gustazo de conocer en nuestro viaje de 4 días por la Asturias rural más tradicional.

Manzovo: 500 metros         

Pardiñas: 1,3 kiolómetros

Esquíos: 3 kilómetros

Os Teixóis: 4,5 kilómetros

As Veigas: 7 kilómetros

Almallos: 8 Kilómetros

Espero que os haya gustado el artículo y las sugerencias. Comentad vuestras experiencias por las tierras de Taramundi y si me ha faltado pincelar algo de la capital del concejo me lo mandáis que lo incluyo.

Fuentes Consultadas

Ayuntamiento de Taramundi

Turismo Asturias

Álbum completo de taramundi

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